
Gracias Esteban!!!
Sol
Como el astro,
brillante y luminoso,
hasta un hombre llegaron tus versos.
Tomó en sus manos el poema,
devoró tus palabras y,
sin razón,
empezaron a arder como bengalas.
Igual que el astro,
el texto quemaba y,
rápidamente,
consumió al hombre, que,
retorciéndose en llamas,
antes de ser ceniza,
desplegó un monosílabo mortal,
Sol, dijo: Sol.